Artículos sobre la dieta feliz



Dieta feliz: Cómo adelgazar siendo feliz

Dieta para ser feliz. Adelgazar para alcanzar la felicidad
Reconozcámoslo: hasta hace poco, cuando la famosa del momento aseguraba "comer de todo", nuestra primera reacción era la del escepticismo. Hoy, los expertos en dietética nos distancian de esta desconfianza.

Sí, es indudable: cuidar nuestra alimentación empieza por huir de la renuncia. En general, la dieta debe ser rica e incluir todo tipo de nutrientes, ¡ojo!, en su sensata medida.

Los pilares de una dieta feliz son los alimentos. Es el equilibrio en su conjunto el que es favorable para la salud y para perder peso. En este punto, las vanguardias científicas son prácticamente unánimes. La comida debe estar a nuestro servicio, y no al revés. Comer sí da la felicidad

A continuación los consejos para adelgazar de la dieta feliz.

Dieta feliz: Comer sí da la felicidad. Aprende cómo adelgazar


Comer sí da la felicidad, lo importante es que controlemos la dieta, y no que la dieta nos controle. Asimismo, monopolizar nuestra alimentación a base de ensaladas y zumos, por ejemplo, puede ser perjudicial para nuestro cuerpo, evidentemente pero también para nuestra mente.

Comer de todo es una necesidad Las consecuencias de una dieta estricta son más graves de lo que imaginamos (y, además no ayudan a adelgazar). La ansiedad frente a la prohibición crea estrés e irritabilidad, con posibilidad de atracones. De la misma forma, las personas que deciden no probar ciertos manjares se excluyen inevitablemente de actos sociales. Al no comer de forma variada, el organismo se empobrece, debido a la falta de minerales y vitaminas.

Adiós a las carencias nutricionales Dependiendo del tipo de carencia nutricional, se puede apreciar mal humor, cansancio, sequedad de piel, cabello frágil... Y no solo esto: el consecuente estrés provoca un descenso del sistema inmunitario, con lo que las defensas disminuyen y nos hacen más frágiles frente a las agresiones. Y es que la solución pasa por aceptar que no es posible vivir con el permanente sentimiento de privación y por aprender a complacernos.

Comer para subir el ánimo y dar placer al paladar¿Por qué? Porque, aparte de que la comida es una necesidad orgánica que asegura nuestra supervivencia, correctamente elegida es un disfrute para los 5 sentidos. Y como los sabores, el propio acto de comer es, en sí mismo, un alarde de suculentas experiencias. No debemos privarnos de ese manjar que tanto nos gusta, ya sea por su sabor o porque nos recuerda a momentos felices. El paradigma es el chocolate negro: aunque es un alimento calórico, es también un potente antioxidante, antidepresivo y ayuda a ser feliz.

Realizar 5 comidas al día¿Por qué? Hay que huir de los tópicos erróneos. Las personas que comen entre horas no acaban ganando peso. Sino todo lo contrario. Dividir el número de veces que comemos al día, puede ayudarnos a adelgazar. Así, controlamos nuestro apetito y prevenimos la ingesta poco moderada. Siempre y cuando, claro está, no lo hagamos con glotonería o en base a alimentos superfluos, repletos de calorías vacías.

Hacer 30 minutos de ejercicio ¿Por qué? Hay que realizar 30 minutos de ejercicio diario para tener una mente sana en un cuerpo sano. No tienes porque ir al gimnasio. Puedes caminar para comprar pan, o llevar las bolsas de la compra con las manos en vez de un carrito.
La primera riqueza es uno mismo. El primer paso de la felicidad es estar sano. Hay que ser feliz con uno mismo, feliz de vivir... Es inconcebible alcanzar el éxito en la vida sin un mínimo de higiene de vida. El deporte ayuda a mejorar la salud, disminuye el riesgo de enfermedad, mejora el físico, aumenta la autoestima y así el poder de seducción.