Artículos sobre la dieta feliz



10 claves para ser feliz en mi peso

Consejos para ser más feliz y aprender a gustarse
El buen tiempo aumenta las ganas por adelgazar y por alcanzar una figura esbelta. Cuando los kilos no se van, la frustración invade otros aspectos de la vida, creando un ciclo de negatividad que nos atrapa una y otra vez.

Para muchas mujeres, la vida transcurre como una eterna carrera contra los kilos, por metas llamadas dieta navidad, dieta verano, dieta rápida o "adelgazar para" una boda, una cita decisiva.

Plantearse la vida como una lucha sin cuartel contra el sobrepeso es, en el mejor de los casos, la crónica de un fracaso anunciado.

Para romper esa dinámica hay que aprender a aceptarse, ignorar la Operación Bikini y centrarse en aumentar el amor propio. Aprende a ser feliz con la imagen del espejo.

Feliz en mi peso: Compárate en positivo con las demás


La receta ideal para ser feliz con nuestro cuerpo, sin que los kilos nos amarguen la existencia, sólo tiene tres ingredientes: aceptación, autoestima y redescubrimiento de las cualidades que no aparecen en la báscula.

Dejar de compararte es imposible, pero intenta hacerlo en positivo: lo bueno tuyo con lo bueno de otra persona. En el ámbito del sobrepeso, podríamos pensar: ella está más delgada que yo, pero yo soy más alta, tengo una piel más bonita, tengo formas armoniosas y más.

La sociedad idealiza la juventud y la belleza. No es fácil decirle al espejo "Soy así, ¿y qué?". Es normal que nos cueste aceptarnos, pero podemos aprender a querernos. Eres muy valiosa. Hay que pensar que si las cosas te van bien y la gente te aprecia es porque aportas algo y porque eres una persona valiosa, no por tu peso.

Feliz en mi peso: Evita los mensajes erróneos


Las mujeres dan mucha importancia al físico. La publicidad es una razón fundamental. Los anuncios y los medios de comunicación, a través de espacios dedicados a moda, belleza, alimentación proyectan la imagen de una "supermujer" que es un excelente profesional, que se mantiene joven y delgada a cualquier edad, que va siempre a la última. Así pues, llega el mensaje que hay que estar delgada o no vas a encontrar trabajo ni pareja por ejemplo.

Los factores familiares también influyen así como en los entornos en los que se daba mucha importancia a la imagen. Hasta hace pocos años, se educaba a la mujer para ser elogiada y ser aceptada. Las críticas recibidas en el pasado relacionadas con sobrepeso dejan huella, y la mente va formando asociaciones del tipo "si no estoy delgada, no voy a gustarle a nadie".

Feliz en mi peso: Aprende a gustarte en tu peso


Gústate, peses lo que peses. Tienes que repetir una vez al día: "Sea cual sea mi peso, voy a intentar salir de casa bien arreglada y bien guapa". Ése es un pensamiento que refleja el autocuidado de una persona que se acepta y se valora.

Trabajar la autoestima es la medida esencial para ir aceptándonos de forma progresiva y para fortalecer nuestras "defensas" personales ante el entorno y ante nosotras mismas. El primer paso es la aceptación de la realidad, tomar conciencia de cómo somos ahora e intentar extraer las cosas buenas del físico que tenemos. Hay que centrarse en el presente e identificar los puntos fuertes de nuestra forma de ser que nos ayudarán a conseguir nuestras metas, como por ejemplo ser una persona luchadora, paciente, divertida y más.

Una vez aceptada la realidad, y para empezar a gestionar el sobrepeso de una forma sana y correcta, conviene tener clara una premisa: "Como me quiero, me cuido", y no al revés. La pauta nunca debe ser "para empezar a quererme, tengo que estar delgada".

Feliz en mi peso: Respétate, eres muy valiosa


Adelgazar no soluciona todos los problemas. Abandona la idea de que los otros no te quieren por tu talla. Las personas que mantienen contacto frecuente con amigos y familiares tienen mayores índices de felicidad. Tienes que hacer las paces con el espejo y favorecer las comparaciones positivas.

Además, conviene establecer objetivos parciales y asequibles, desde perder un poco de peso a mantenernos o aceptarnos como somos, siempre en forma de pequeños pasos, metas realistas que ayuden a avanzar hacia el bienestar.

Feliz en mi peso: El peso no da la felicidad


Marilyn Monroe, una mujer bellísima, tenía una medidas perfectas: 90-60-90... pero era tremendamente infeliz y, además, encerraba dichas medidas en 1,50 m de altura. Al fin y al cabo, nadie es perfecto.